28 de marzo de 2011

QUISTE HIDATÍDICO


Se trata de una ciclozoonosis de gran interés económico y sanitario,  relacionada con la producción de ganado ovino en régimen extensivo, infraestructuras sanitarias deficientes ,escasa educación sanitaria y un elevado censo de perros, especialmente vagabundos.

Su amplia distribución se extiende desde el norte del círculo Ártico hasta la Tierra de Fuego con una alta incidencia en países como Argentina, Uruguay, Chile, Argelia, Australia, Nueva Zelanda, Grecia, Italia, Portugal y España. En España, la infección es endémica en las comunidades de Aragón, Castilla-León, Castilla la Mancha,  Extremadura, y ha descendido en los últimos años en la Rioja y Navarra, gracias a los programas de control y prevención. La incidencia de parasitación en España es  de 1,07/100.000 habitantes, y por lo que respecta a los animales de abasto las repercusiones económicas se valoran casi exclusivamente en el decomiso de órganos, aunque también hay que tener en cuenta los costes económicos derivados del descenso de las producciones, por lo cual las pérdidas en nuestro país han sido calculadas en 2.300 millones de pesetas.

Ciclo biológico de Echinococcus granulosus
E. granulosus en su forma adulta parasita el intestino del perro, que es su hospedador definitivo, con síntomas inespecíficos y en general poco relevantes. Una vez en el intestino, el parásito comenzará la puesta de huevos, que serán eliminados con las heces del perro. Ya en el exterior, el hospedador intermediario ingerirá alimentos contaminados con las heces, ingiriendo también los huevos con capacidad infectante. En este caso, el hospedador intermediario puede ser un herbívoro rumiante, como la oveja, y también puede ser el hombre. Una vez en el intestino, los huevos eclosionan, saliendo las primeras formas larvales, las “oncosferas”, que salen del intestino y viajan en el torrente sanguíneo diseminándose por el organismo.


Formación del quiste hidatídico

Una vez que las oncosferas alcanzan los órganos diana (el hígado, los pulmones y el cerebro), comienzan a crecer generando “metacestodos”, que son las formas larvarias intermedias y forman los quistes hidatídicos. Estos quistes crecen de forma indefinida presionando los órganos a los que afectan. En el caso del hombre, estos quistes requieren de una compleja operación para ser extirpados, y se han visto casos de quistes del tamaño de un balón de fútbol. La problemática del quiste hidatídico en el hombre es doble:
  • Por un lado, la presión que ejerce el quiste sobre los tejidos, sobre todo si se trata del cerebro, puede causar daños irreparables.
  • Por otro lado, hay un riesgo importante de que se rompa el quiste, pudiendo causar en este caso un shock anafiláctico mortal.
En el mejor de los casos, el quiste hidatídico se resuelve con una complicada operación, que entraña siempre el riesgo de rotura del quiste.
Si E. granulosus parasita al ser humano, formará uno o varios quistes hidatídicos en su organismo, pero el ciclo biológico del parásito quedará sin completarse. Pero si en lugar del hombre el hospedador intermediario es un rumiante, como la oveja, se formará igualmente un quiste hidatídico, pero en este caso sí que se completará el ciclo biológico, cuando un perro ingiera vísceras crudas de la oveja parasitada con los quistes. A partir de ahí, las formas larvales pasan al estado adulto en el intestino del perro, y comenzarán la puesta de huevos que serán eliminados con las heces, cerrándose así el ciclo.


Por lo tanto hay que tener en cuenta varias cuestiones. Por un lado, un perro sólo puede adquirir el parásito ingiriendo vísceras crudas de un animal parasitado, como puede ser la oveja o el cerdo. No es posible que un perro se contagie ingiriendo los huevos del parásito. Además, el quiste hidatídico nunca se va a formar en un perro, puesto que sólo se forman en el hospedador intermediario.  


El perro sólo puede adquirir el parásito comiendo vísceras crudas

En el caso del hombre, ocurre que sólo puede adquirir la enfermedad ingiriendo los huevos del parásito con alimentos contaminados por heces de un perro infestado por E. granulosus.


La verdadera importancia de este parásito tiene que ver con la formación del quiste hidatídico en el hombre, puesto que en el perro no tiene demasiada relevancia. Sin embargo, el perro infectado es el animal que disemina los huevos del parásito, pudiendo contagiar al ser humano.




Epidemiología de la enfermedad
La hidatidosis es una zoonosis parasitaria de alta endemicidad en algunos países de América del Sur, sobre todo en la Argentina, Chile, Uruguay y Brasil. Producida por la forma larval de Echinococcus granulosus, se localiza principalmente en el hígado y los pulmones. Tradicionalmente, la hidatidosis se ha considerado un estado patológico esencialmente de resolución quirúrgica. Sin embargo, en los últimos años, los avances en el campo de la epidemiología han aportado nueva información sobre la historia natural de la enfermedad, tal como la existencia de un elevado número de portadores que permanecen asintomáticos durante toda la vida. En respuesta a los conocimientos actuales han surgido nuevos criterios de diagnóstico y tratamiento. 

En los servicios hospitalarios que reciben pacientes con síntomas clínicos, las localizaciones de hígado y pulmón que se observan se diferencian a razón de 2:1 a 3:1. Las localizaciones en otros órganos no pasan de 10% de los casos detectados. Estos coeficientes expresan la importancia del filtro hepático para retener las larvas y determinar la localización del quiste.
Los casos de hidatidosis detectados durante autopsias muestran una relación de 4:1 entre las localizaciones hepática y pulmonar. No obstante, de 63,3 a 84,5 % de los casos hallados no guardan relación alguna con la causa de muerte . Esta cifra apoya el criterio de que el filtro hepático retiene las larvas y es el factor primordial que determina la localización del parásito e indica que un porcentaje importante de los quistes hepáticos no llegan a producir enfermedad en el huésped, sino que mantienen un estado de equilibrio entre parásito y huésped durante toda la vida .
En los últimos años han comenzado a aplicarse con éxito la quimioterapia con mebendazol y albendazol y los tratamientos quirúrgicos poco invasores como la punción-aspiración-inyección- reaspiración (PAIR) en pacientes con síntomas de la enfermedad. Se han registrado cambios indicativos de pérdida de vitalidad del quiste en las imágenes ecográficas de 54 a 71% de los pacientes tratados con albendazol y se han publicado algunos trabajos sobre las posibilidades de la PAIR en el tratamiento de la hidatidosis humana sintomática.

MEDIDAS DE CONTROL DE LA ENFERMEDAD


Control de la población canina y Reducción de la biomasa parasitaria:
En las zonas endémicas es necesario evitar la presencia de perros vagabundos. Asimismo, en las zonas endémicas, deben administrarse antihelmínticos a los perros ( praziquantel, a dosis de 5 mg/kg p.v) ,cada 40 días 
,con el fin de reducir la biomasa parasitaria. Al mismo tiempo debe recomendarse la destrucción de las heces, ya que estos fármacos no tienen acción ovicida y los huevos son muy resistentes a los factores ambientales e incluso a los desinfectantes físicos y químicos. 



Prevención de la infección en los perros: 
Debe evitarse la posibilidad de que los perros consuman vísceras crudas, por lo que es necesario el control de las vísceras en mataderos y carnicerías y el decomiso y destrucción de las vísceras con quistes hidatídicos en fosas sépticas, vertederos o en bidones con sal (20-30% o soluciones saturadas de cloruro sódico).Otro método puede  ser la cocción durante 40 minutos o la congelación a -18°C(48 horas) de las vísceras con quistes hidatídicos.


Educación sanitaria:
La educación sanitaria constituye uno de los pilares fundamentales en el control y prevención de la hidatidosis. Los programas de educación sanitaria deberán estar dirigidos a los profesionales sanitarios tanto veterinarios como médicos y a otros grupos directamente relacionados con la transmisión de  la enfermedad (pastores, matarifes, carniceros, propietarios de perros, amas de casa, niños y jóvenes), a los cuales se debe asesorar sobre el ciclo biológico, las formas de contagio, los riesgos que la enfermedad conlleva y los peligros que supone 
alimentar con vísceras crudas a los perros, así como algunas normas higiénicas elementales, para la especie humana, tales como lavar las verduras crudas, lavarse las manos antes de comer, no jugar con perros desconocidos, etc. Por otra parte, los aspectos inmunitarios de esta infección y sus posibles aplicaciones mediante la aplicación de  vacunas elaboradas con antígenos metabólicos obtenidos de oncosferas, de líquido hidatídico, o de protoescólex puede augurar una esperanza en el futuro, aunque ciertamente existen limitaciones al respecto, principalmente derivadas de la complejidad antigénica del metacestodo. Por todo ello, y hasta el momento actual la lucha frente a esta zoonosis se establece fundamentalmente en  programas coordinados basados en el conocimiento epidemiológico de  la enfermedad, que han logrado un importante descenso de la prevalencia de parasitación tanto en los animales como en la especie humana en países como Chipre, Islandia, Nueva Zelanda, Chile, Uruguay y lo mismo podemos decir de España, donde ha descendido en algunas comunidades autónomas gracias a los programas que se vienen desarrollando de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.