26 de enero de 2012

TUBERCULOSIS EN PERROS Y GATOS


La tuberculosis es una enfermedad que afecta a una gran variedad de especies animales y al hombre. Actualmente supone un problema sanitario a nivel mundial, debido a la cantidad de población en riesgo, tanto en países en desarrollo como en los industrializados. La infección es producida por micobacterias del complejo Mycobacterium tuberculosis, donde se incluyen Mycobacterium bovis y Mycobacterium tuberculosis, dos de los principales agentes etiológicos de la tuberculosis en los animales.

Se calcula que un tercio de la población mundial está infectada por Mycobacterium tuberculosis, más de sesenta millones de personas padecen la forma activa de la enfermedad y aproximadamente tres millones mueren debido a la misma anualmente.
El carácter zoonótico de esta enfermedad le confiere gran relevancia a nivel de salud pública. En animales de producción en régimen intensivo o extensivo  la infección no solo supone un riesgo sanitario (sometida en algunas especies, como el ganado vacuno, a campañas de erradicación obligatoria) sino que además provoca grandes pérdidas económicas (disminución en la producción y bloqueo comercial para los animales y sus productos). Además, se han descrito casos de tuberculosis en personas (veterinarios, personal de matadero, ganaderos…) que trabajaban habitualmente con ganado y que posteriormente se demostró que estaba infectado. También, aunque menos frecuente, suceden casos de transmisión del hombre a los animales.



En animales de compañía, principalmente perros y gatos, la presencia de la enfermedad posee menos repercusión económica, pero al ser animales que suelen mantener un contacto emocional estrecho con personas la importancia a nivel de sanidad humana es mucho mayor. Las especies del complejo M. tuberculosis pueden ocasionar tuberculosis pulmonar, gastrointestinal o diseminada en perros y gatos. Aunque los perros tienen mayores probabilidades de adquirir la infección con  M. tuberculosis que los gatos, ambos pueden ser diseminadores potenciales de M. bovis, cuando las lesiones se localizan en intestino o tracto respiratorio. Se desconoce la prevalencia real de la enfermedad, esto probablemente se deba a que los signos clínicos en estas especies son inespecíficos y comunes a otras enfermedades de presentación más frecuente y no se asocian con tuberculosis, sumado a que la confirmación del agente etiológico por cultivo no es una técnica utilizada de rutina. Los animales pueden contraer la infección a partir del ganado, si son animales que viven en explotaciones o sus cercanías, o de los propios dueños enfermos, que es la vía más frecuente (antropozoonosis). La ruta de infección es fundamentalmente respiratoria, aunque también existe la posibilidad vía digestiva o cutánea. Los perros parecen ser igualmente susceptibles a M. bovis o M. tuberculosis y la posibilidad de infección por uno u otro dependerá más de lugar donde se encuentre el animal (en ciudades es más frecuente la infección por M. tuberculosis, atribuida al contacto con humanos infectados y en animales que viven en granjas o en contacto con ganado es más frecuente la infección por M. bovis). Los órganos que más frecuentemente aparecen afectados en perros son los linfonodos broncopulmonares y el pulmón. En gatos, los casos de tuberculosis estudiados, han sido producidos principalmente por M. bovis, debido probablemente a la ingestión de leche o carne infectada. Las lesiones, en estos casos, se concentran principalmente en los linfonodos mesentéricos. 


Otras especies animales potencialmente susceptibles a la tuberculosis y que actualmente son adquiridas como animales de compañía son los hurones y aves ornamentales como canarios y psitácidas. Se han descrito casos excepcionales de infección por M. bovis en hurones y por M. tuberculosis en canarios y loros y, por tanto, existiría la posibilidad de un transmisión de la infección a las personas en contacto directo con los mismos.




EPIDEMIOLOGÍA
La tuberculosis es considerada una de las zoonosis mayores, está relacionada con enfermedades inmunosupresoras como el SIDA y en la actualidad su presentación se ha incrementado, así como su severidad,  porque se han diagnosticado casos con cepas resistentes, que han llevado al fracaso terapéutico con los tratamientos quimioterápicos tradicionales.
Los perros son susceptibles a M. tuberculosis por contacto con personas con tuberculosis y a M. bovis por ingesta de leche cruda, vísceras o cadáveres de animales enfermos . Los gatos son más resistentes a M. tuberculosis y muy susceptibles a M bovis, las infecciones naturales se producen por consumo  reiterado de leche y vísceras en especial pulmón de animales enfermos. Asimismo se ha demostrado que los perros que cohabitan con personas enfermas pueden albergar el agente etiológico en su faringe, sin presentar lesiones tuberculosas .
Además de la vía alimentaria los perros y gatos pueden infectarse por vía aerógena o por heridas. En el gato las conjuntivas pueden ser asiento de infecciones primarias a través de arañazos. El agente se elimina por esputo, heces, orina, secreciones y mediante los conductos fistulosos de la piel. Aunque en los gatos existe cierta resistencia a M tuberculosis, el estrecho contacto con secreciones y excreciones de personas tuberculosas permite la infección vía oral . Las vías de eliminación difieren en estas especies, siendo la digestiva la principal vía para los gatos y la vía respiratoria para los perros .
La infección con M. avium no es frecuente, se produce por la ingestión de aves tuberculosas o por contacto con sus excreciones.




DIAGNÓSTICO CLÍNICO
La tuberculosis  puede presentarse como infección asintomática o sintomática y los signos clínicos dependen del lugar de asiento de la lesión, en la región torácica se observa fiebre intermitente con aumento vespertino, adelgazamiento, fatiga, disnea, tos y cuando la localización es faríngea se manifiesta con tos espasmódica, ladridos apagados o afonía. Como resultado de lesiones bucofaríngeas se observa disfagia, arcadas, hipersalivación y tonsilitis.
Las lesiones en pulmón consisten en zonas bronconeumónicas de color rojo grisáceo, las cuales pueden confluir formando cavidades. Éstas pueden abrirse hacia la cavidad pleural o comunicar con los bronquios. Las lesiones se extienden con rapidez y pueden variar desde una congestión aguda hasta la hepatización. Las lesiones pulmonares y pleurales son de tipo exudativo con ascitis en la cavidad torácica. En la pleura  se observan nódulos perlados y en el pericardio engrosamiento con exudado serofibrinoso o hemático y en ocasiones en el miocardio y endocardio nódulos caseosos.
Otra lesión frecuente es la acropaquia (osteoartropatía hipertrofiante)  que es una periostitis inespecífica que afecta a los huesos largos y se asocia con tuberculosis pulmonar y otras enfermedades que tiene en común la alteración de la función pulmonar. La acropaquia se observa como aumento de volumen bilateral y simétrico de los huesos, en especial de las extremidades .
Si las lesiones asientan en la región abdominal se observa diarrea. En los gatos la localización intestinal primaria es más frecuente que en los perros. . En la cavidad abdominal las lesiones más frecuentes que se presentan en el hígado son amarillentas con una zona central deprimida y bordes hemorrágicos dentados, provocando adherencias intestinales con estenosis, íleo paralítico y ascitis.
En el gato se observan lesiones de aspecto sarcomatoso con tejido de granulación inespecífico que llevan a un diagnóstico presuntivo erróneo. Si la vía de entrada es la respiratoria las lesiones consisten en nódulos lardáceos o sarcomatosos  en los pulmones y si la vía es la digestiva las lesiones asientan en los linfonodos mesentéricos y hepáticos e hígado. Cuando la diseminación es hematógena los microgranulomas aparecen en diferentes órganos generalmente hígado, bazo, riñón y linfonodos regionales, siendo las lesiones pequeñas de 1-3 mm de diámetro.
En la piel las lesiones en los gatos se parecen más a reacciones debidas a un cuerpo extraño que a nódulos tuberculosos , tanto en cabeza y cuello son de tipo nodular o ulcerativas que no tienden a la curación y pueden fistulizar a través de la piel, las articulaciones o desde los linfonodos superficiales . En el perro también se forman úlceras en la tuberculosis cutánea y en ocasiones se hallan comunicadas con los linfonodos regionales, en especial en la región laríngea, paredes laterales del tórax y los flancos .
En los ojos puede observarse coroiditis, ceguera y lesiones en los párpados originadas por arañazos (2), se observa en el borde pupilar un foco caseoso que puede alcanzar el tamaño de una lenteja, cuando afecta la coroides la lesión invade el interior del ojo y también se observan vegetaciones en conjuntiva y córnea (7). En el riñón, pelvis renal, vejiga, meninges, genitales y huesos rara vez se observan lesiones tanto en perros como en gatos.



DIAGNÓSTICO DE LABORATORIO
No debe emplearse la prueba tuberculínica en perros y gatos porque no son confiables debido a los resultados falsos negativos de esta prueba en estas especies , la confirmación definitiva de la sospecha clínica se realiza por cultivo bacteriológico o la detección del agente en los tejidos mediante inmunohistoquímica o PCR y el examen directo con la coloración de Ziehl-Neelsen .

La sintomatología clínica inespecífica, la diversidad de los órganos afectados y los disímiles resultados encontrados entre el cultivo y la tinción, hace necesaria la utilización de todos los recursos diagnósticos disponibles .
Por ello, deben remitirse al laboratorio diferentes muestras que dependerán si provienen de un animal vivo o muerto. En el primer caso se remitirán hisopados de fauces, nasales, oculares y de trayectos fistulosos, lavados bronquiales y gástricos, heces, orina, biopsias de piel y de linfonodos superficiales y líquido ascítico extraído por punción. En el segundo caso se remitirán trozos de órganos y linfonodos con lesiones compatibles con tuberculosis canina o felina. En este caso las muestras se enviarán por duplicado en formol al 10 %. para histopatología y para bacteriología deben enviarse refrigeradas si se remiten al laboratorio en el lapso de 5 días de extraídas,  si transcurre más tiempo se deberán enviar en solución saturada de borato de sodio. No utilizar el medio de transporte Stuart ya que no está indicado para las micobacterias



La convivencia con perros o gatos en ámbitos rurales o urbanos cuya infección generalmente pasa inadvertida, representa un riesgo poco reconocido para la salud humana. Si se sospecha de la enfermedad es necesario realizar el diagnóstico definitivo que es el cultivo bacteriológico y ante un diagnóstico positivo se recomienda realizar el control de las personas en contacto con el animal enfermo en nosocomios especializados.
La presencia de perros y gatos infectados por M. bovis son una fuente potencial de reinfección para los bovinos y deben ser tomados en cuenta en las investigaciones epidemiológicas cuando se encuentran dificultades en la erradicación de la tuberculosis en un rodeo bovino . Por otra parte en las zonas rurales pueden convertirse en reservorio de M. bovis y perpetuar la infección en los rodeos en saneamiento donde la tuberculosis es un problema sanitario de importancia.


1 comentario:

Javier dijo...

La tuberculosis es un grave problema en reservas animales y zoológicos. Gracias por la información. Un saludo y nos leemos.